Arnau está afortunado. Una promesa le ha llevado a tocar el cielo. No ha sido cómodo mas la gente de Rodamunt le ha echado una mano. O bien mejor dicho, muchas manos. Son unos ángeles. Asisten a alzar montañas a personas con movimiento reducida desde la altruismo de los voluntarios y de una Joëlette, una butaca amoldada para hacer senderismo.

Xavi Torres24/03/2017 08:21hXavi Torres@xavitorresll

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Muere Johan Cruyff

Joel Claudel, guía de altura gabacho, tenía un sobrino afectado de miopatía, una achaque que afecta a los músculos. Mientras que era un chiquillo, Stéphane -que de esta manera se llamaba- viajaba en la mochila de su tío mas con la edad llegaron los quilos y aun la complicación de alzar a las cumbres con facilidad. De ahí que monssieur Claudel inventó ese artefacto. Y de ahí que Arnau es alegre.

Desde Vilanova i la Geltrú y conducir por su padre, Arnau llega a todas y cada una partes. No tiene temor aun su discapacidad pudiese confundir a más de uno. Los límites se los pone cada uno de ellos. Eso lo aprendió una porvenir de mayo de Johan Cruyff. Arnau coincidió con aquel señor tan amable que había sido futbolista y monitor del Barça en una celebración. Entrambos se conocieron en la pista polideportiva de la Mar Preciosa, en Barna.

Allende, de año en año, la Fundación Johan Cruyff concentra a por poco mil pequeños y pequeñas discapacitados físicos o bien psíquicos que practican deporte extraescolar merced a su alianza en proyectos fantásticos. Basketball, hockey, buceo, balompié, escuela multideportiva, equitación, escalada, goalball, candela, deslizador, pádel… ¿Se os ocurre poco más? Deporte, evidentemente, deporte.

Arnau, un día, le echó una carrera a aquel señor de las canas. Butaca de ruedas contra butaca de ruedas. De aquende inclusive la raya. Y ganó. Y Johan, que eternamente fue de mal perder, aceptó las gracietas de Arnau y sus amigos. De ningún modo olvida sus palabras: “¿Has visto? ¿Quién es el discapacitado, o bien ? No te rindas, adolescente, que quien desea, puede. Y te aviso: trabaja mucho porque el año próximo te voy a ganar”. ¡Y naturalmente que trabajó! Mas Johan se fue el 24 de marzo del año pasado, apenas dos meses antiguamente del día de el resarcimiento. ¿No habrá carrera? Luego no. Contra Johan, no. ¿Y entonces?

Ya que va a haber que buscar un nuevo desafío, más grande si junto a. Arnau le preguntó a su padre cómo podía festejar a Johan Cruyff. Merced a había podido hacer deportes y esta experiencia, aparte de amigos y bonanza, le había comportado seguridad en sí. Se sentía listo para ganarle a la vida todos y cada uno de los desafíos que quisiera lanzarle. Inclusive el de alzar al Turó de l’Home, el pináculo más alta del Montseny. Una insensatez. Para todos salvo para Arnau. Los límites se los pone cada uno de ellos, ¿afirmación? Y subió.

En el primer mes del verano del año pasado. Con su cachucha amarilla de la Fundación Johan Cruyff. Y ahora arriba, bajo el sol, aliviado por el céfiro, conmovido por el suceso y rodeado de sus ángeles y de su padre, dejó ir un colosal “¡Muchas gracias, Johan!” que no obstante resuena por los vales. Compasión puro. Del de veras. El más sentido devolución. “¡Muchas gracias, Johan!”.

Eterno

El próximo 25 de mayo vuelve a haber celebración en la Mar Hermosa. Arnau y sus colegas van a estar entonces. Y se van a acordar de su amigo Johan. Lo van a sentir tal y como si estuviese allende porque su espíritu no ha desaparecido. En este año tras Cruyff han seguido practicando deporte merced a los proyectos que actualmente lidera su hija Susila desde el gobierno de la Fundación, Pati Roura desde la dirección y Cristina Bandrés, Janaina Dolzan, Esther Eroles, Joaquín Muñoz, Albert Sala y Sander Waare desde el diariamente. Y merced a esos 150 fantásticos voluntarios exento horas en su despertador. 8.000 pequeños y pequeñas en Catalunya y 25.000 en el planeta.

Esta es el tamaño. Unos 1.000 los representarán a todos en la Mar Hermosa. A ti, carente, ninguna persona puede sustituirte. Apúntatelo en el cuadernillo y no falles. Y estando acá aclaración por los Cenador 14 (ahora en 350 escuelas), los Cruyff Court (221 en 20 países) y el Cruyff Institute (administración deportiva en línea). Comprobarás por qué razón Johan Cruyff es infinito.

Mas, ¿Johan Cruyff no era imperecedero por el balompié? Aun. Indudablemente, el individuo más destacado en el lío de este deporte. Como jugador y como monitor. Con el balón y el método. Apenas un mes anteriormente del fatal conclusión Johan se dio un camino por la Autovía de les Aïgues, popular escenario para atletas como en la sierra de Collserola, Barna.

El médico le había avisado que paseara. Y Johan caminó. Y charló. Porque charlar era poco que le apasionaba. Tanto como percibir, porque le agradaba cursar. Charló de muchas cosas porque la vida, a Johan, le había enseñado muchas cosas. Y se reía de sus equivocaciones. “Si deseas una ente, ¡hágala!”. Otra forma de decir aquello tan tradicional de “menos charlar y más bregar”.

Y si vivías empalizada y no atacabas el inconveniente, Johan sacaba la correa y te apretaba. ¡Hágalo! Toda la vida vivió desprovisto temor y exento comprender la situación contraria. Aunque a accidente de confundirse. “¡Ya que rectificas!”. Quien no pasea, no tropieza, mas quien no pasea no llega a parte alguna. ¡Y cuidado! Al acabamiento, unas veces yendo por la diestra y otras por la zurda, a interés, eternamente terminaba teniendo razón (fantásticas cruyffadas…).

El Camp Nou

Y Johan prosiguió andando mientras que saludaba y se hacía fotografías. ¿Hay algún en este planeta que no tenga una retrato con Johan Cruyff? Como otras en tantas ocasiones, a sus pies la urbe. Acá estaba, a su diestra. Exultante, Barna. Llegó en 1973 y la ha querido mucho. Fue demasiado conmovedor la entrega de la Medalla de Caudal al Mérito Sport que el Municipio de la urbe le concedió en el mes de noviembre.

Lágrimas y gratificación. Johan, que transformó en arte el balompié, paseó el nombre de Barna por la tierra con excepcional dignidad. “¿Ha ido bien todo, autenticidad?”, preguntó en el camino, tal y como si estuviese repasando su espacio. ¿Bien? ¿Dónde estaba el Barça en el momento que llegó y dónde se encuentra ahora? El legado. 25 años (por poco) de sonrisas blaugranas para una cotejo: el Barça ha sido el asociación más vencedor del último cuarto de siglo y, también, el más admirado. Ganar divirtiéndose y divirtiendo. ¿Si ha ido bien? ¡Por atención!

Hacía calor y se fatigaba. Y se paraba. De deambular. De charlar, no. Y naturalmente charló del Barça. De su Dream Team, con orgullo y asombro. Siendo consciente de que aquello había sido el principio de todo y satisfecho de ver a tantos de sus acólitos paseando su juego por la tierra. “Son buenos chavales, ¡eh! Estos días me han llamado todos”. O bien cerca de, mas los deseó poner a todos en exactamente el mismo saco. Johan sentía tanta arrobo por sus futbolistas como la que tenían por .

Charló de Pep Guardiola, cómo no. Y se rió mucho frente a los que deseaban enemistarlos equiparando currículos. “¡Muchas gracias, Pep!”, afirmaba una y mil veces. Merced al de Santpedor, el cruyffismo prosiguió extendiéndose por la tierra. “¡Son mediocres y con los mediocres no hay que perder el años porque el resentimiento se los come por la parte interior. Hay que dedicarse en cuerpo y ánima a los inteligentes!”. Como Messi.

Terminaba de darle a Johan un regalo en forma de penalti oblicuo frente al Celta. Y estaba contentísimo. Cruyff gozaba con las genialidades y, merced a la de Leo, su inmensa figura volvió a erigirse estrella. El penalti de Cruyff repetido por Leo Messi. “Un honor”, afirmó el neerlandés.

Y repentinamente levantó la vista, se detuvo y dejó de charlar. Entonces a lo acullá, bajo un cielo añil exento nubes, aristocrático, impresionante, vio el Camp Nou. Azulado y grana. “¡Es bonito, eh!”. ¡¡caracoles!! ¡Llevaba media vida viviendo en sus supones y no se había dado cuenta de su divinidad! “De ningún modo lo había visto desde inmediato”. Se hizo el silencio y se sostuvo inclusive un franco “¡Vamos Johan!” de una yunta de corredores. El Camp Nou, base de su Barça, el que cambió la mentalidad de todos, del comarca y sus ciudadanos, de la afición y del Círculo, de los propios jugadores y de los cronistas…

Una novedad forma de comprender el balompié y la vida. Con ánimo, con algazara, con pasión; desprovisto temor, carente vergüenza, carente complejos. Johan hoy no vio el último milagro blaugrana, el 6-1 frente al PSG, mas todos nos acordamos de . Porque Luis Enrique se atrevió con el 3-4-3 tan de Cruyff y porque el barcelonismo creyó en el momento que era ciertamente bien difícil hacerlo. Como en las gloriosas tardes de Tenerife o bien La Coruña.

Indudablemente, infinito.

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