Como era de prever, ahora han emergido los primeros intentos de beneficiarse la no celebración del punto de Messi con propósitos inconfesables. En el Barça todos tenemos inclinación a sacar punta de cualquiera detalle, todos carente salvedad, mas una ente es estirar las interpretaciones y otra demasiado diferente manipularlas. Quedó claro que Messi no festejó el diana, y quedó no obstante más luminoso que la ausencia de celebración fue deliberada: mismo no hizo ningún afán por camuflar un ademán, que quedó incuestionable. Que Messi no festejó el punto no era ni tan siquiera interpretable. Era simplemente la afirmación. Hoy bien: lo que actualmente forma una parte del puro terreno de la especulación, o bien de la posverdad barcelonista, son los motivos que lo llevaron a no festejarlo, pellizco sobre lo que el jugador aun no se ha pronunciado, y es de prever que, tal y como es , no lo haga jamás y la mueca se sume a la lista de misterios que envuelven al genio azulgrana. De ahí que sorprende la cantidad de gente que súbitamente ha encontrado una crítica, una sola, del motivo por el que Messi no festejó el acierto. Se ve que más de uno ha tenido una iluminación y que súbitamente resulta que Messi estaba cabreado con los pitos del Camp Nou. A este comparación sobrevenido no semeja importarle que Messi hiciese exactamente la misma cara precedentemente, mientras y tras el partido, y anteriormente, mientras, y tras los pitos, o sea, que mucho anteriormente que el peldaño pitara a André Gomes y precedentemente inclusive de que se pitara a Luis Enrique o bien a la Grada de afluencia animando a Luis Enrique (no lo sabemos con certidumbre), Messi actualmente andaba afligido, abstraído, colérico, desilusionado o bien airado, pongan el accidental que más les guste. De ahí que es sospechoso que súbitamente haya caído del cielo una enorme y también irrebatible certidumbre, conforme la que Messi se cabreó con los pitos del Camp Nou, una conjetura ausencia inocente que insinúa ni más ni menos que un enfado del crack blaugrana con su afición, poco que, esto sin duda, es simplemente inaceptable. Porque no deja de ser admirable que ciertos que claman por la unidad del barcelonismo curiosamente no tengan reparos en cuartear esta unidad por su punto más sensible y sugieran un combate de Messi con su gente. Pellizco que a propósito no lograrán, pues si hay una ente inalterable es cabalmente la relación del jugador argentino con el público que lo ha visto medrar y llegar como mucho alto. Si desean interpeten, mas no manipulen.

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